VicSan da por cerrados los adelantos antes de la llegada de su nuevo disco. Y lo hace por todo lo alto, dejándonos con la miel en los labios en forma de temazo emocional."La Cura del Tiempo" nace del anhelo casi desesperado de poder adelantar el reloj cuando los demonios personales no dan tregua, cuando el día y la noche se confunden en una misma lucha interna. Es el deseo de que el tiempo actúe como un remedio inmediato, capaz de cerrar heridas sin tener que atravesar el doloroso proceso del duelo, de saltarse las etapas del sufrimiento y llegar directamente a la calma. La canción pone el foco en esa contradicción tan humana: cuanto más intensamente se desea que algo ocurra —que el dolor desaparezca, que todo encaje, que alguien vuelva—, más esquivo parece volverse. El estribillo recoge esa realidad de forma directa y sin adornos, funcionando como un espejo de esos momentos en los que la espera se hace insoportable y la esperanza pesa más que el propio silencio. En su narrativa conviven dos planos emocionales opuestos, pero conectados: una persona que parece volar alto, avanzando sin mirar atrás, y otra que permanece anclada a la ausencia, echando de menos y aprendiendo a convivir con lo que ya no está. "La Cura del Tiempo" no ofrece respuestas fáciles, pero sí una verdad honesta: el tiempo no siempre cura cuando queremos, pero acaba siendo el único lugar donde las heridas aprenden a cicatrizar. |