Su rutina nace de situaciones reales de su día a día: la forma en que funciona su mente, los pequeños caos domésticos, las contradicciones de la vida adulta y la manera en que el TDAH atraviesa todo, desde organizar una simple tarea hasta enfrentarse a las expectativas sociales. A partir de estas vivencias, Tracey construye un relato cercano con el que muchas personas se identifican.
Lejos de los estereotipos, su comedia propone reírse de lo cotidiano y de las propias dificultades, transformando experiencias personales en un espacio de conexión con el público. Con un estilo directo y observacional, la comediante convierte lo que muchas veces se vive como desorden o distracción en material humorístico lleno de humanidad.
La propuesta de Duyvestein se inscribe dentro de una nueva generación de comedia autobiográfica, donde temas como la salud mental, la neurodivergencia y la vida diaria se transforman en puntos de encuentro con la audiencia.
A través de su rutina, Tracey invita a mirar la vida con más humor, aceptando el caos cotidiano y descubriendo que muchas de las cosas que creemos únicas en realidad son experiencias compartidas.