En Manojo de flores, el redoble de la caja y las percusiones nos hacen viajar directamente a una marcha, casi fúnebre, que convive con los sintetizadores que airean la densidad de las palabras, cargadas de peso emocional. El violín de Esther Sánchez (Collado) siembra la atmósfera de nostalgia, completando el sentido de la canción. Una vez más, Bewis de la Rosa nos muestra una faceta experimental en este nuevo álbum, donde su voz melódica lidera con mayor peso y donde empasta sinérgicamente con la voz de Rozalén. |