Y ahí aparece la risa del título. No como un simple gesto de alegría, sino como una ruptura definitiva con aquello que llevaba demasiado tiempo callado. Frente a la solemnidad del duelo, Pardal reivindica la posibilidad de volver a reír, de recuperar la energía y de transformar una herida en algo nuevo. Con este lanzamiento comienza una etapa diferente para Angela Pardal. Más libre, más cercana a sus raíces y mucho menos preocupada por encajar en una etiqueta concreta. El gallego le sirve como punto de partida para reconstruir su discurso y encontrar una voz que, paradójicamente, parece más nueva precisamente porque nace de algo tan propio. “A Risa que rompe ese silencio infinito” no es únicamente el adelanto de una nueva dirección: es la primera señal de que Angela Pardal ha decidido dejar atrás lo conocido para descubrir hasta dónde puede llegar. Angela Pardal ha construido su trayectoria alrededor de la inquietud y la necesidad de explorar nuevos territorios. Esa actitud alcanza una nueva dimensión en el disco que publicará a finales de año, un trabajo con el que se distancia de sus anteriores etapas para desarrollar un universo sonoro propio, profundamente conectado con Galicia y con el imaginario místico y onírico de su tierra. Desde Barcelona, pero con la mirada siempre puesta en sus raíces, Angela se mueve entre el folk de raíz gallega, el pop de vocación artesanal y ciertos paisajes psicodélicos, combinando momentos de intimidad con otros de marcada intensidad emocional. Guitarras, metales, percusiones y coros construyen canciones cálidas y expansivas, mientras su voz adquiere un nuevo protagonismo. El resultado es un repertorio que parte de lo personal para buscar algo más grande: canciones capaces de convertirse en pequeñas historias compartidas, con Galicia como nexo común. |