La estética de esta resurrección mira al chándal yugoslavo y al brutalismo del Este, pero la barra de bar, la decadencia deportiva y la fauna ibérica siguen ocupando el centro del campo. Un uniforme para canciones sobre frustración cotidiana, personajes que todos conocemos demasiado bien y asuntos que quizá sería más elegante dejar tranquilos. Monóxido: más de 50 primaveras, operaciones superadas, experiencia suficiente para saber que no han aprendido absolutamente nada y, por fortuna, la próstata intacta. Nuevas canciones, nuevos vídeos y conciertos en camino. Con cariño. Sin permiso. Con distorsión. Sin control de calidad. |