Guitarras aullando, amplificadores crujientes y una banda jugando a todo o nada sobre el escenario. Así suenan Tangerine Flavour cuando no hay estudio que valga. La banda madrileña prepara la llegada de su nuevo disco, un álbum grabado en directo en la mítica Sala El Sol de Madrid y concebido como una declaración de principios: el rock de raíces se entiende mejor cuando se toca alto, fuerte y con público delante. Aquí no hay retoques destinados a esconder las cicatrices. Tangerine Flavour han querido capturar la banda tal y como es cuando pisa un escenario, con el pulso del directo marcando cada canción y esa mezcla de country, rock, folk americano y southern rock que llevan más de una década haciendo suya. El resultado es un disco que huele a huele a carretera, a madera y a válvulas calientes; una instantánea de una banda que ha encontrado en el directo su territorio natural. Grabado en uno de los templos históricos de la noche madrileña, el álbum recoge la experiencia de una formación curtida a base de kilómetros y escenarios. Tangerine Flavour no necesitan disfrazar sus canciones de otra cosa: guitarras eléctricas, armonías vocales, músculo rítmico y una querencia irrenunciable por el rock americano de raíces son los ingredientes de una fórmula que mira tanto hacia la tradición como hacia el presente. |