● En varias ocasiones habéis dicho que I fue un disco que mezclaba material
heredado con el nacimiento de una nueva banda, mientras que Acostúmbrate es el
primer álbum "100% Evanora". ¿Escucháis hoy el debut como un punto de partida o
como un disco del que ya os sentís bastante lejos?
Hay que tener en cuenta que tres de los cuatro miembros originales de Evanora, ya lo eran
de al-Andalus Rock. Seguimos cantando muchos de esos temas en nuestros directos. I es
un álbum de Evanora, solo que había composiciones anteriores de El Indio y Pinki, que no
eran de Evanora y que no habían salido en formato cd o digital. Seguiremos tocando
Genghis Khan o El silencio de la guerra creo que muchos años, espero.
● Entre I y Acostúmbrate hay una producción más cuidada y un sonido más sólido,
pero también da la sensación de que habéis perdido el miedo a sonar más directos.
¿Qué aprendisteis del primer disco que os llevó a cambiar la forma de componer el
segundo?
Sobre todo a no tener prisa. Al principio queríamos tener material para poder salir a tocar
nuestras canciones. Ahora eso ya no es un problema. Componemos con mas tiempo, nos
damos más pausa y también la parte de producción la hacemos con más tranquilidad. La
compenetración entre nosotros es importante también y eso solo sale con el tiempo. Nos
conocemos mejor y sabemos mejor encajar unos con otros.
● Habéis recuperado temas como "En el tiempo" o "Símbolos de rebelión",
vinculados a vuestro pasado. ¿Es una forma de reivindicar vuestra historia o de
demostrar que esas canciones siguen teniendo sentido en el presente?
Ambas cosas. No renunciar a lo que somos y poner sobre la mesa la vigencia de estos
temas era importante. También son dos canciones que hemos tocado mucho antes de
grabarlas y nos apetecía dar nuestra versión. Además poder grabar “Símbolos” con Rafa
Játiva que se reinventó su propia canción para nosotros, fue una gozada.
● Muchas bandas de hard rock buscan sonar actuales incorporando tendencias
modernas. Vosotros, en cambio, parecéis reivindicar el heavy clásico sin complejos.
¿Alguna vez os han dicho que vais a contracorriente o precisamente ahí está
vuestra identidad?
No hay pretensión de ir contra nada. Nos gusta lo que hacemos y como lo hacemos, de ahí
sale todo. Tampoco nos importa demasiado las etiquetas que nos quieran poner. Está bien
lo que quiera hacer cada uno y nosotros lo hacemos así. Sin complejos de ningún tipo.
Supongo que hacer las cosas de una determinada manera, que en nuestro caso es esta, te
da una identidad propia. Nos gusta sonar a Evanora, sea lo que sea eso ��
● En vuestras letras conviven personajes históricos, mitología, crítica social y vivencias
personales. ¿Qué os resulta más difícil: construir un riff que funcione o encontrar una
historia que merezca convertirse en canción?
Quizá es más difícil hacer una melodía que funcione que ponerle letra. Con una melodía
muchas veces la temática de la letra viene sola. Cualquiera, en un momento dado, pone
sobre el tapete un tema del que parece hablar una canción o un riff y a partir de ahí
construimos la letra. O al revés, José Luis escribe letras constantemente, así que a veces
simplemente se reescribe algo que está por ahí escondido para una canción. Siempre
manda la música.
● En Acostúmbrate se percibe una banda mucho más compacta. ¿Hasta qué punto el
paso por los escenarios cambió las canciones respecto a cómo habían nacido en el
local de ensayo?
No demasiado en realidad. Siempre cambias cosas y obviamente no puedes meter todas
las guitarras y arreglos que haces para un disco en una banda con un solo guitarra, pero
componemos siempre cosas que nos gusta tocar y tenemos muy en mente el escenario,
que es nuestro objetivo, por lo que intentamos que haya mucha diferencia, siempre que esa
posible.
● En entrevistas anteriores defendíais que el rock no está acabado, sino que
simplemente ya no ocupa el espacio mediático de antes. Después de varios años
girando y publicando discos, ¿seguís pensando lo mismo o la realidad os ha hecho
matizar esa visión?
Desde luego. Sigue habiendo cantera de muchos estilos y subestilos del rock o el metal,
solo que es algo underground cuando en los 70 y 80 copaban los medios de comunicación,
pero ahí está la gente y ahí siguen muchos grupos surgiendo y peleando. Cuando sales a la
carretera hay conciertos mejores y peores pero al final siempre encuentras gente que se
divierte en un concierto de rock.
● Vuestra música transmite la sensación de estar hecha por músicos que ya no tienen
nada que demostrar. ¿Esa experiencia os hace más libres a la hora de crear o
también os obliga a ser mucho más exigentes con vosotros mismos?
Sin duda. Para nosotros es importante hacer lo que nos gusta y nos apetece en cada
momento y hacerlo desde la calidad. Hacemos temas que nos gustan y que queremos
compartir e intentamos no bajar el nivel. Es evidente que eso no siempre se consigue, pero
hay que unir libertad con autoexigencia.
● Desde fuera parece que Evanora ha encontrado una personalidad propia muy
rápido. Si tuvierais que eliminar una canción de vuestros dos discos porque ya no os
representa, ¿cuál sería y por qué?
Hay canciones que tocamos mas y otras que ya no tocamos, pero no dejan de ser parte de
nosotros. Algunas simplemente de cansas de tocarlas otras las tocas más por el motivo que
sea, pero no dejan de ser parte de lo que hemos sido y nos ha traído hasta aquí. Si nos
representan, todas ellas.
● Si dentro de diez años alguien descubre Evanora por primera vez, ¿preferiríais que
empezara escuchando I, para entender vuestros orígenes, o Acostúmbrate, porque
representa mejor lo que sois hoy?
Cada disco tiene su momento. Si alguien nos descubre de aquí diez años espero que tenga
algo más de material. Pero cualquiera de los dos debería valer.